Se levantó otro dia. Vio que los demás la trataban como ellos se merecían. Se acostó pensativa.
Se levantó otro día. Trató a los demás y a sí misma como ella se merecía. Se acostó feliz.
Llevo horas dándole vueltas, Isabel. ¡Qué grande eres! Hace tiempo que estás en mi harén de mujeres, pero, de entre todas ellas, ahora solo...